No fui testigo, pero me contaron que el Autódromo de Tocancipá fue el refugio de una disciplina que había sufrido un gran golpe tras el cierre del Ricardo Mejía. Porque las disputas entre la familia que llevaba ese apellido con la Federación trajeron como consecuencia el silencio de los motores.

Y eso no se podía permitir que eso se volviera permanente, y mucho menos los socios del Club Los Tortugas, porque para ellos, la velocidad era más que una pasión. Dicen que vendieron un estación de servicio en la calle 85 y que esos dineros sirvieron para adquirir los terrenos hoy existentes, que eran de propiedad de don Adel Kassem, y que él se convirtió en el motor del escenario y que su gestión fue fundamental para la creación de lo que hoy se conoce como Autódromos S.A., cuyas acciones fueron puestas a la venta y adquiridas por quienes respiraban velocidad.

Sobre el Autódromo de Tocancipá 

Cuentan también que fue inaugurado en 1982 y que aunque en los planos iniciales se hablaba de un trazado de más de 4.0 kilómetros, se comenzó con un circuito de 2.040 metros y luego se hizo la ampliación de lo que hoy se conoce como Siberia, lo que alargó su extensión a 2.725 metros.
Este escenario, en la década de los 90, se convirtió, domingo tras domingo, en mi segundo hogar, que tuvo que hacer sus primeros pinitos en la Copa Chevrolet Sprint, y las fue perfeccionando con la Copa Lada, la Copa Swift y la Copa Swift 1.0 y la Swift GTi, teniendo como grado la Fórmula Renault, que a la postre se convertiría en el orgullo del Club Los Tortugas y en especial de don Adel Kassem.

Una categoría que para ese entonces les permitía a las figuras de la época participar en un campeonato de monoplazas, con precios razonables.

Figuras que nacieron en el Autódromo de Tocancipá 

Un proyecto ambicioso que tuvo un comienzo difícil, con una válida en la que casi la totalidad de vehículos de la grilla terminaron accidentados por un fuerte aguacero en la zona de Siberia. Un duro golpe que no fue definitivo y que siguió adelante pese a la adversidad, dejando historias interesantes, como el debut en fórmulas de Juan Pablo Montoya, quien en un comienzo tuvo resistencia de los llamados “cacaos” de la época, que lo veían en ese momento, por su corta edad (17 años), como un peligro para la serie. Pero el ‘sardino volador’, como lo comenzaron a llamar, respondió en la pista con al pole position y el récord de pista, que al final de la temporada se convertirían en seis, además de cuatro victorias en ocho carreras. Y les recuerdo los nombres de la grilla entre ellos:

  • Juan Pablo Montoya
  • Jorge Cortés
  • Jaime Guerrero
  • Jairo Cifuentes
  • Luis Genaro Rico
  • Pablo Bickenbach
  • Jaime Quintero Jr.
  • Nessim Kassem
  • Ángelo Vega
  • Camilo Amaya
  • John Estupiñán
  • Andrés Bejarano
  • Ricardo Cano
  • Honorato Espinosa
  • Jorge Darío González
  • Juan Antonio Uribe
  • Jairo Cifuentes
  • Ronald Albretch
  • Dirk Herber

Y como pildoritas para la memoria traigo a escena algunas de las características de los autos: chasises ingleses Van Diemen, motores Renault de 2.000 c.c. de cuatro cilindros, de 120 caballos de potencia, una transmisión Hewland de cuatro marchas, un peso total de 425 kilogramos, la posibilidad de ir de 0 a 100 kilómetros por hora en 4,8 segundos y una velocidad tope de 220 kilómetros por hora.

El premio para el ganador, un Renault Etoile TXL modelo 1993, que quedó en poder de John Estupiñán. Y los patrocinadores, además de Renault y el Club Los Tortugas, Goodyear y El Espectador.HIgualmente, fui testigo de copas como la Twingo y de innumerables válidas del Campeonato Nacional de Duración, Seis horas de Bogotá, el Panam GP Series, traída por el mexicano Alfonso Toledano, el GT de las Américas, eventos que engrandecieron este escenario.

Por: Juan Carlos Salgado – Periodista Especializado en Automóviles

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